Tres vueltas por el parque

Un relato de caminatas por el Parque Saavedra

Sábado por la mañana

Duermo hasta más tarde

Se inicia un nuevo día

Me organizo para comenzar, cumpliendo ciertos ritos matutinos

Rezo,  me visto lentamente, desayuno

Cargo el equipo necesario

El jogging, lentes de lectura, lentes de sol, celular, y un mp4 como compañía, algunos pocos pesos por la oportunidad de comprar barato en la feria.

Me propongo la actividad de la mañana, defino el alcance de mi previsto recorrido

Tres vueltas por el parque

Comienzo por caminar lentamente, por García del Río, hasta acercarme al punto de partida.

Parque Saavedra, plaza circular, calesita, ferias, colegio,  hasta un club   tiene este parque en su perímetro.

Mi cuerpo camina, mi alma fluye en la percepción de los sentidos

La luz de la mañana,  los arboles despojados, grises sin hojas, se empastan en un cielo pálido de un día de invierno.

El ritmo del caminar está dado por la melodía que me llega a los oídos

Esta vez Dave Holland y sus temas de “vendiendo alegrías”

El rumor de la calle se filtra por entre los auriculares

Las palomas despegan y se distribuyen en distintas direcciones

Mis ojos absorben el paisaje, tratando de ampliar mi conciencia.

Un corredor me roza en su andar y me interrumpe en mis pensamientos

La gente que acompasadamente circula por su senda, cada uno  con lo suyo

La madre y el bebé en su cochecito

El hombre y su fiel amigo

Un padre y su hijo que son muy parecidos

Una pareja mayor camina agarrados de las manos

Una bella mujer que va en bicicleta me pasa, frena y se da vuelta y mira tras de si.

¿Se fija en mí ?, o espera a otro ciclista, como realmente sucede cuando continua la escena con alguien que me pasa y se le acerca.

Paso por entre las tiendas de las ferias, buscando algunas baratijas

Me detengo en un kiosco que vende anteojos, buscando un modelo que a mi me identifica y no consigo, me atiende muy amablemente, pero no tiene lo que yo necesito, me lo promete para la próxima semana.

Sigo mi camino, unos pocos metros mas, finalmente encuentro lo que buscaba, y lo compro.

Entonces termina la primera vuelta

Tomó el tiempo y vuelvo a iniciar la marcha.

Segunda vuelta, empiezo con más empeño, acelero el ritmo.

El caminar es para mi como un dinamo, me sirve para cargar energía y aclarar la mente.

Será la descarga de las tensiones acumuladas, la carga de la energía térmica que trasmite la tierra que llega por la planta de mis pies, será la energía que llega desde el universo que llega desde el cielo, quizás la respiración del aliento de la naturaleza.

Vuelvo a pasar por los mismos lugares, casi la misma gente, me llama la atención un grupo haciendo tai chi (creo que voy a volver a practicar), quedo hipnotizado mirando la lentitud y belleza de los movimientos.

Me doy cuenta de que no puedo estar parado y sigo.

Cuando me doy cuenta de que estoy por pasar por el primer kiosco, en donde me trato tan bien el vendedor, con vergüenza me desvío para no enfrentarme a la traición cometida.

Sigo caminando, veo un grupo de jubilados reunidos en un círculo, el colorido de sus ropas me llama la atención, sus gorros, bufandas, una actitud casi juvenil.

Distintos gestos, distintas posiciones de sus cuerpos, distintos momentos de sus vidas veo en distintas personas . Un viejo sentado, mirando el piso, vaya a saber que esta pensando parece que nada bueno, se lo ve triste.

El que tiene su propia silla , atiende desde lejos su kiosco y esta sentado disfrutando del día estirándose en toda su extensión mirándose la punta de los pies.

La pareja de amigas de mediana edad caminando y hablando concentradamente con gestos efusivos,  calculo que comentándose no se que tipo de secretos, infidelidades, traiciones, o solamente hablando mal de una tercera persona que no está presente.

Y ya estoy por comenzar mi tercera y última vuelta, ya me siento algo cansado pero me esfuerzo por seguir,  sé que estoy fuera de estado.

Veo viejos arboles, de grande hojas verdes acanaladas, con raíces nudosas y largas que se crispan como manos rompiendo el asfalto quizás de bronca, soledad, o incomprensión

Veo las casas que rodean al parque, paredes blancas rejas verdes, ropas colgadas como banderas multicolores

Las palomas reunidas alrededor de un charco en su inexpresiva animación

Es el ultimo esfuerzo, el alcanzar la satisfacción del objetivo concluido

Es ahí cuando empiezo a pensar en que puedo escribir lo que estoy sintiendo mientras camino.

Y es ahora cuando escribo, y que pienso en lo que pensaba, si es que puedo expresar las percepciones acumuladas, por ejemplo de esté paseo por el parque.

Me desdoblo entre el ahora que estoy escribiendo y aquel momento en donde sentía y pensaba lo que veía mientras caminaba.

Y así va pasando el tiempo, y voy llegando al final de este doble recorrido

Tres vueltas por el parque nada más


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